Andanzas y malandanzas de un médico

Por: Dr. Hernández Pérez, EnriqueTipo de material: TextoTextoIdioma: Español Detalles de publicación: s.n., 2015Edición: 1ª edISBN: 978-99961-0-592-0Tema(s): LITERATURA SALVADOREÑAClasificación CDD: 863.44
Contenidos:
CUENTOS- La cuenta- El día en que conocí a Gabo- Aquel bolero- La decisión- Once de luna- El beso que no fue- El capitán cavernícola- El fin de la inocencia- El viejo maestro de clínica médica- Elogio de los años que pasan- La leyenda del tío Betío- La tuberculosis que se hizo tos- Los cuentos del papá capitán- Los viejos no son románticos- Mal diagnóstico- Me confieso romántico- Carta a mi nieto- ENSAYOS De ética y tentaciones- El sutil arte de agradecer los años recibidos- Los pacientes que no opere- POEMAS. Amanecer- Cuando el amor madura- Cuando ya no escuches mis pasos- Debí habértelo dicho antes- Hoy- Renovación- Todo.
Resumen: El proceso del pensamiento humano, incluyendo sentimientos, emociones, decepciones, amor y dedicación a una causa, entre otros, es muy complejo. Al tratarlo consigo mismo y trasladarlo a letras, nos despojamos parcialmente de nuestra intimidad y hacemos participes a otros de algo muy nuestro. Hacerlo es volcar hacia los demás, con conocimiento de causa, parte del yo interior que nos ha acompañado en el viaje de la vida. Como médicos hemos disfrutado de una formación muy especial, estricta tal vez, pero acompañada de tintes muy diversos que hacen que cada uno de nosotros tenga experiencias peculiares que nos individualizan. Narrarlas en la forma de vivencias nos hace más humanos, al exponer a los demás todas nuestras debilidades y emociones, simples o complejas, que han hecho parte de nuestro diario vivir. Obviamente todas, o casi todas, contadas como cuentos sencillos, propios de una tertulia entre amigos, tratan sobre temas íntimamente vinculados con la medicina, desde lo que ha vivido o sufrido un estudiante, hasta su formación como especialista. En el fondo se distingue, el profundo cariño, respeto y admiración hacia los Maestros de quienes aprendimos no solo a llegar a un diagnóstico, a veces difícil, sino a encariñarnos auténticamente con nuestros pacientes y darles siempre un trato digno. A fin de cuentas, a ellos nos debemos. El amor en su forma más pura, no puede faltar al hablar de vivencias, relacionándolo necesariamente con nuestra familia, de quien hemos robado el tiempo necesario para escribir las líneas que componen estos cuentos, entresacándolos de que debimos compartir con mi esposa, hijos y nietos. Sin pretender acercarme a la excelsa obra del excepcional médico y escritor Dr. Alberto Rivas Bonilla, de él solo he tomado parcialmente el titulo para estas narraciones. Para él mi homenaje de admiración y respeto por haber combinado el humanismo auténtico, con la medicina, de la cual nunca pudo alejarse.
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Libros impresos Bibliotecas de la Sede Central
Biblioteca de Ciencias Sociales y Humanidades. 863.44 H557a Ej. 1 Disponible M046758
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CUENTOS-
La cuenta-
El día en que conocí a Gabo-
Aquel bolero-
La decisión-
Once de luna-
El beso que no fue-
El capitán cavernícola-
El fin de la inocencia-
El viejo maestro de clínica médica-
Elogio de los años que pasan-
La leyenda del tío Betío-
La tuberculosis que se hizo tos-
Los cuentos del papá capitán-
Los viejos no son románticos-
Mal diagnóstico-
Me confieso romántico-
Carta a mi nieto-
ENSAYOS
De ética y tentaciones-
El sutil arte de agradecer los años recibidos-
Los pacientes que no opere-
POEMAS.
Amanecer-
Cuando el amor madura-
Cuando ya no escuches mis pasos-
Debí habértelo dicho antes-
Hoy-
Renovación-
Todo.

El proceso del pensamiento humano, incluyendo sentimientos, emociones, decepciones, amor y dedicación a una causa, entre otros, es muy complejo. Al tratarlo consigo mismo y trasladarlo a letras, nos despojamos parcialmente de nuestra intimidad y hacemos participes a otros de algo muy nuestro. Hacerlo es volcar hacia los demás, con conocimiento de causa, parte del yo interior que nos ha acompañado en el viaje de la vida.
Como médicos hemos disfrutado de una formación muy especial, estricta tal vez, pero acompañada de tintes muy diversos que hacen que cada uno de nosotros tenga experiencias peculiares que nos individualizan.
Narrarlas en la forma de vivencias nos hace más humanos, al exponer a los demás todas nuestras debilidades y emociones, simples o complejas, que han hecho parte de nuestro diario vivir. Obviamente todas, o casi todas, contadas como cuentos sencillos, propios de una tertulia entre amigos, tratan sobre temas íntimamente vinculados con la medicina, desde lo que ha vivido o sufrido un estudiante, hasta su formación como especialista. En el fondo se distingue, el profundo cariño, respeto y admiración hacia los Maestros de quienes aprendimos no solo a llegar a un diagnóstico, a veces difícil, sino a encariñarnos auténticamente con nuestros pacientes y darles siempre un trato digno. A fin de cuentas, a ellos nos debemos.
El amor en su forma más pura, no puede faltar al hablar de vivencias, relacionándolo necesariamente con nuestra familia, de quien hemos robado el tiempo necesario para escribir las líneas que componen estos cuentos, entresacándolos de que debimos compartir con mi esposa, hijos y nietos.
Sin pretender acercarme a la excelsa obra del excepcional médico y escritor Dr. Alberto Rivas Bonilla, de él solo he tomado parcialmente el titulo para estas narraciones. Para él mi homenaje de admiración y respeto por haber combinado el humanismo auténtico, con la medicina, de la cual nunca pudo alejarse.

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